Esperar a “tener ganas” para entrenar o comer bien es la receta perfecta para abandonar. Las ganas van y vienen, sobre todo cuando tienes un trabajo que te exige. Y la evidencia explica por qué.

40% o más de lo que haces es hábito
Los estudios estiman que 40% o más de la conducta diaria es habitual. Un hábito es una conducta aprendida que se repite con regularidad, depende del contexto y ocurre en automático, sin que la pienses. O sea: una buena parte de tu día no la decides, la repites.
Tu autocontrol no es solo cuestión de querer
Según distintos estudios, el autocontrol es entre 49 y 75% genético. Depender de tu fuerza de voluntad es depender de algo que ni siquiera controlas del todo.
No es una condena. Incluso el porcentaje más alto deja al menos 25% que depende del ambiente, y un estudio de 2021 que siguió a personas desde el nacimiento hasta los 45 años encontró que el autocontrol cambia con el tiempo. Pero la fuerza de voluntad es voluble: no conviene apostarle todo. El hábito, en cambio, sí se puede aprovechar.
Por qué el hábito gana
Los hábitos son más impermeables al ánimo. Y en periodos de estrés la gente se apoya todavía más en ellos, sean buenos o malos. Si tus hábitos apuntan a tu meta, en una semana pesada en el trabajo eso es justo lo que vas a seguir haciendo.
Qué hacer hoy
Dale a tu entrenamiento día y hora fijos. Entrenar “tres veces por semana” se cae antes que entrenar lunes, miércoles y viernes saliendo del trabajo. Ata el hábito nuevo a algo que ya haces siempre.
Por eso con mis clientes no construyo motivación: construyo sistemas y hábitos que se sostienen aunque no tengas ganas.